Wednesday, June 10, 2026

Una historia milenaria del petróleo.


Del betún bíblico al fracking: una historia milenaria del petróleo

Cuando la mayoría de las personas escucha la palabra "petróleo", piensa en refinerías, automóviles, oleoductos o plataformas marinas. Sin embargo, pocos saben que los seres humanos han conocido y utilizado sustancias derivadas del petróleo desde hace miles de años, mucho antes de la Revolución Industrial.

La historia del petróleo no comenzó en el siglo XIX. En realidad, se remonta a las primeras civilizaciones de la humanidad.

El petróleo en el mundo antiguo

En diversas regiones del antiguo Cercano Oriente existían filtraciones naturales de petróleo y asfalto que emergían desde el subsuelo. Estas sustancias podían recogerse directamente de la superficie y eran utilizadas para múltiples propósitos.

Los habitantes de la antigua Mesopotamia empleaban el betún natural para impermeabilizar construcciones, sellar embarcaciones y fabricar morteros resistentes al agua. Los antiguos pueblos conocían bien estos depósitos naturales y aprendieron a aprovecharlos mucho antes de comprender su origen geológico.

El historiador griego Heródoto describió pozos de betún en la región de Babilonia que eran explotados para la construcción.

Referencias bíblicas al petróleo y al asfalto

La Biblia contiene varias menciones que parecen referirse a derivados naturales del petróleo.

Uno de los ejemplos más conocidos aparece en la construcción de la Torre de Babel:

"Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla." (Génesis 11:3)

La palabra traducida como "asfalto" o "betún" corresponde al hebreo ḥēmār, una sustancia bituminosa utilizada como material de construcción.

También encontramos una referencia en el nacimiento de Moisés:

"Tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea." (Éxodo 2:3)

En este caso, el betún servía como impermeabilizante para impedir la entrada de agua.

Otra posible referencia aparece en el valle de Sidim:

"Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto." (Génesis 14:10)

Este pasaje describe una región donde aparentemente existían depósitos naturales de betún que afloraban a la superficie.

¿Qué era realmente ese "betún"?

Desde el punto de vista geológico, el betún es una forma pesada y viscosa de hidrocarburos. En otras palabras, pertenece a la misma familia de sustancias que hoy refinamos para producir gasolina, diésel, queroseno y numerosos productos industriales.

Aunque los antiguos no perforaban pozos profundos ni comprendían la química de los hidrocarburos, sí conocían las propiedades prácticas de estas sustancias.

De las filtraciones naturales a los primeros pozos

Durante siglos la humanidad dependió principalmente de filtraciones superficiales. Sin embargo, la creciente demanda de combustibles y lubricantes impulsó la perforación de pozos.

En 1859, Edwin Drake perforó uno de los primeros pozos petroleros comerciales modernos en Pennsylvania, dando inicio a la industria petrolera contemporánea.

A partir de ese momento, la extracción de petróleo pasó de la simple recolección superficial a la explotación sistemática de yacimientos subterráneos.

La revolución tecnológica del fracking

Sin embargo, muchos depósitos permanecían inaccesibles porque el petróleo estaba atrapado dentro de rocas extremadamente compactas.

Para resolver este problema se desarrolló la fracturación hidráulica o fracking.

Mediante esta técnica se perfora un pozo vertical que luego se extiende horizontalmente a través de la formación rocosa. Posteriormente se inyectan agua, arena y otros materiales a alta presión para crear pequeñas fracturas que permiten liberar el petróleo o el gas atrapados.

Gracias a esta tecnología, enormes reservas consideradas inaccesibles durante décadas pudieron ser explotadas económicamente.

Una reflexión histórica

La historia del petróleo demuestra que muchas de las sustancias consideradas "modernas" eran conocidas desde la antigüedad. Los pueblos bíblicos utilizaban betún y asfalto miles de años antes de la aparición de motores, automóviles o refinerías.

Lo que ha cambiado no es la existencia del petróleo, sino la capacidad tecnológica del ser humano para encontrarlo, extraerlo y transformarlo.

Desde los pozos de asfalto mencionados en Génesis hasta las modernas operaciones de fracturación hidráulica, la humanidad ha recorrido un largo camino aprovechando un recurso que ha estado presente bajo nuestros pies desde tiempos remotos.

En cierto sentido, el petróleo no es un descubrimiento moderno. Lo moderno es la tecnología que nos permite acceder a cantidades cada vez mayores de él.


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