El clamor de la sangre: Génesis
9:6 y el valor de la vida desde la concepción
Introducción
El
debate sobre el aborto ha sido considerado en muchos ámbitos como un tema
moderno, pero la Biblia lo aborda desde sus primeras páginas. Génesis 9:6,
versículo central en el pacto que Dios estableció con Noé después del diluvio,
contiene una enseñanza profunda acerca del valor de la vida humana, incluso la
que está en el vientre materno.
Génesis 9:6: un mandamiento
universal
El texto dice:
“El que derrame sangre de hombre, en el hombre, su
sangre será derramada; porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.” (traducción
literal del hebreo).
El
detalle clave está en la expresión “en el hombre” (ba’adam), que los
sabios rabínicos interpretaron como “una persona dentro de otra persona”, es
decir, el feto en el vientre de la madre. De ahí concluyeron que el aborto es
un derramamiento de sangre prohibido no solo para Israel, sino para toda la
humanidad bajo las Siete Leyes de Noé.
La vida reflejo de la imagen de
Dios
El
fundamento del mandamiento es que el ser humano fue creado “a imagen de Dios” (tselem
Elohim). No se trata solo de un valor ético, sino de una realidad
espiritual: cada ser humano, nacido o por nacer, es portador de esa imagen
divina. Interrumpir una vida en gestación es atentar contra la obra misma del
Creador.
Evidencia en la Torá y los
Escritos
Otros pasajes confirman esta
verdad:
1.
Éxodo
21:22–25 enseña que
si en una riña se hiere a una mujer embarazada y hay daño al niño o a la madre,
la ley exige “vida por vida”.
2.
Salmo
139:16 declara: “Mi
embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas”. David reconoce que aun en estado embrionario, Dios
conoce, ve y da propósito a la vida humana.
Confirmación rabínica
El
Talmud (Sanedrín 57b) recoge la opinión del rabino Yishmael: incluso un
descendiente de Noé es responsable por matar a un feto. Tosafot reafirma que la
redacción de Génesis 9:6 implica explícitamente al aborto como delito de
derramamiento de sangre.
Dimensión numérica y simbólica
El versículo mismo parece estar
diseñado con relación a la gestación:
·
Contiene 40
letras, número que corresponde a las 40 semanas tradicionales
de embarazo.
·
Se compone
de 12 palabras (6+6), reflejando plenitud y cumplimiento.
·
Su valor
numérico total es 2,085, cuya raíz digital es 6,
número del hombre creado en el sexto día.
Esto
refuerza la idea de que el texto no solo habla de homicidio en general, sino de
la vida en el útero.
Contexto profético y cultural
El
aborto no es nuevo. En la antigüedad, culturas paganas sacrificaban embriones y
niños en honor a Moloc o a diosas de la fertilidad como Ishtar y Astarté. Hoy
la humanidad repite esos patrones, promoviendo la eliminación de vidas
inocentes bajo justificaciones ideológicas. Jesús advirtió: “Como en los días
de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37). La violencia
contra la vida desde el vientre es parte de ese paralelo profético.
Llamado a la humanidad
Dios,
al establecer su pacto con Noé, no hablaba solo a Israel, sino a toda la
humanidad. Génesis 9:6 es un mandamiento universal: la vida del no nacido
pertenece a Dios y está protegida por Él. El aborto no es solo un asunto social
o político, sino espiritual: es rebelión contra la imagen de Dios en el ser
humano.
Conclusión
Génesis
9:6 revela que Dios prohíbe el aborto de manera clara y universal. La vida,
desde la concepción, está bajo su protección porque refleja su propia imagen.
En un mundo que banaliza el valor del ser humano, la Biblia nos recuerda que
cada vida cuenta, y que la sangre derramada de los inocentes clama justicia
delante del Creador.

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